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Esteros de Iberá, el Serengueti argentino

El parque, un espacio protegido de más de 700.000 hectáreas, es uno de los mejores lugares de Sudamérica para el avistamiento de fauna salvaje

Puesta de sol en Iberá, Argentina

El parque Iberá es uno de los mejores lugares de Sudamérica para el fácil avistamiento de fauna salvaje. Se trata de un enorme territorio inundable en el tramo alto del río Paraná, en Argentina . Los esteros que le dan su popular nombre son terrenos bajos pantanosos que se inundan por la filtración del cauce fluvial cercano.

El paisaje es una llanura inmensa, de luz cegadora y territorio repleto de agua cristalina por el que deambulan los animales silvestres en grandes cantidades. Los safaris por este espacio protegido que supera las 700.000 hectáreas son muy agradecidos, pues a cada minuto se tiene un tropiezo con una especie diferente.



Mono Aullador, una de las especies que vive en el Parque Iberá

Ensombrecida por la celebridad de las cataratas de Iguazú, los viajeros pasan de largo por la provincia de Corrientes y suelen ignorar este espacio protegido asombroso, el único del subcontinente que ha conseguido recuperar fauna extinta que hacía décadas que no se veía por allí, como el guacamayo rojo o el oso hormiguero gigante. El proyecto de recuperación del yaguareté, la forma local de nombrar al mítico jaguar, ha dado su fruto con el nacimiento de las primeras crías, y pronto el esquivo felino podría ser un habitante más de Iberá.

El sistema de visitas al parque está bien regulado, con unas puertas de acceso que controlan el paso de vehículos. Los entusiastas y bien preparados guardas dan cuenta de las normas que se deben cumplir –entre ellas no nadar en las apetecibles aguas por la presencia de pirañas–, cómo guardar la prudente distancia con los ubicuos yacarés (caimanes negros) que se hallan por doquier tomando el sol o la manera de contemplar los ciervos de los pantanos sin asustarlos. La presencia de las capibaras (carpinchos, en el lenguaje local) es tan masiva que parecen adorables perros, aunque se trate del roedor más grande del mundo, un animal de piel preciada que puede llegar a pesar 65 kilos.

Carpinchos, mamíferos autóctonos americanos en el Parque Iberá

El parque tiene accesos oficiales por los portales San Antonio, Carambola, Río Corriente, Capita Miní, Galarza y Laguna Iberá. Precisamente este último es uno de los más populares, pues se organizan excursiones en barca por la laguna y también hay empresas que ofrecen realizar excursiones a caballo, un medio ideal para moverse por el terreno pantanoso.

Hay, además, numerosas maneras de entrar a la reserva por otros caminos, pues muchas estancias y granjas siguen funcionando en su interior. Pero por la extensión del terreno, para no introducirse en pistas en mal estado y, sobre todo, para respetar las normas de protección, lo recomendable es hacerlo por alguno de los accesos regulados.

Hay zonas establecidas por las autoridades del parque para descanso y pícnic, sitios donde inevitablemente los argentinos organizan un asado. Mientras la carne se tuesta sobre las brasas, apenas hay que dar dos pasos para avistar muchas de las especies que se refugian aquí (más de 350 de aves y 50 de mamíferos).

Las ciudades más importantes de referencia de la zona son Posadas y Corrientes. Todas sus agencias de viajes organizan excursiones a la reserva. No es conveniente adentrarse conduciendo por cuenta propia, se requiere un vehículo 4x4 y en caso de avería no hay señal telefónica ni de Internet para reclamar ayuda. También es posible realizar la visita partiendo de Misiones, adonde llegan viajeros interesados por las reducciones jesuíticas.

El ciervo, una de las 50 especies de mamíferos de Iberá

Te invitamos a adentrarte en las tierras de los Esteros del Iberá:

Hacé click acá para ver el documental: ESTEROS DEL IBERÁ EN ESTADO PURO







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